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    psicoanálisis

    Terapia psicoanalítica por videollamada: cómo empezar y qué esperar

    Qué es la terapia psicoanalítica por videollamada, cómo se diferencia de otros enfoques, qué pasa en la primera entrevista y cómo elegir con quién empezar.

    18 de octubre de 20266 min de lectura

    Una pregunta que casi todos se hacen antes de empezar

    Cuando alguien me escribe por primera vez suele preguntar lo mismo, aunque con distintas palabras: ¿esto sirve por videollamada? Lo entiendo. Se espera que la terapia ocurra en un consultorio, con un diván o un sillón, y cuesta imaginar que una pantalla pueda sostener algo tan íntimo.

    Mi experiencia es que sí puede. Lo que sostiene un proceso no es el mueble, es el encuadre: un horario que se respeta, un espacio donde se puede decir lo que no se dice en otra parte y una persona que escucha con formación para hacerlo.

    Qué es la terapia psicoanalítica

    Es un tratamiento basado en la palabra. Se habla de lo que pasa hoy, pero también de la historia que hay detrás: los vínculos de la infancia, las repeticiones en las relaciones, lo que se siente sin saber bien por qué. La idea de fondo es que buena parte de lo que nos hace sufrir tiene una lógica que desconocemos, y que ponerla en palabras abre otras salidas.

    No se trabaja con una lista de ejercicios ni con tareas entre sesiones. Se trabaja con lo que la persona trae, a su ritmo. Por eso tampoco existe un número fijo de sesiones: algunas personas vienen por un tema concreto y otras sostienen un proceso largo.

    Cómo es por videollamada

    Las sesiones son por Zoom y duran 45 minutos. Lo único que se necesita es una conexión estable, auriculares si es posible y un lugar donde nadie escuche. Ese último punto importa más de lo que parece. Muchas personas hacen la sesión desde el coche, el cuarto de lavado o una banca del parque, y en la sesión se nota que no pueden hablar con libertad.

    Atiendo a personas de países de habla hispana, así que no importa en qué ciudad estés mientras el horario nos acomode. Tampoco hay que desplazarse, y eso hace que algunas personas, sobre todo quienes viven lejos de un especialista, por fin puedan empezar.

    Tiene límites, y conviene decirlo. Si estás en una situación de riesgo inmediato o de crisis aguda, la videollamada con una psicoanalista no es el recurso adecuado: lo primero es acudir a servicios de emergencia o a alguien que pueda estar contigo en persona.

    Psicoanalista y psicólogo: no es lo mismo

    Es una duda legítima y a veces se mezcla. Un psicólogo estudia la licenciatura en psicología. Un psicoanalista, además, tiene una formación específica en psicoanálisis, que es otra cosa y toma años. Yo soy psicoanalista y psicoterapeuta, con Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica por el Centro ELEIA, y mi cédula profesional es la 13793019. No soy psiquiatra, así que no receto medicamentos; si en algún momento hace falta una valoración médica, lo converso contigo y te canalizo.

    En qué se diferencia de la terapia cognitivo-conductual

    La terapia cognitivo-conductual suele ser más estructurada: se define un objetivo, se trabajan pensamientos y conductas concretas, a veces con tareas. Está bien estudiada y funciona para muchas personas y problemas. La psicoterapia psicoanalítica, en cambio, explora la historia y los patrones que se repiten, y avanza con lo que va apareciendo en cada sesión. No creo que una sea mejor que la otra en general. Depende de qué buscas, cuánto quieres indagar y con qué enfoque te sientes cómodo. Si quieres comparar con calma, escribí un artículo sobre esto: psicoanálisis vs. terapia cognitivo-conductual.

    La primera entrevista

    Antes de decidir nada hay una entrevista inicial gratuita de 15 minutos, también por videollamada. No es una sesión de terapia. Sirve para conocernos, que me cuentes brevemente qué te trae y que me preguntes lo que quieras: cómo trabajo, cuánto cuesta, con qué frecuencia nos veríamos. La frecuencia no se fija de antemano; se acuerda contigo en esa entrevista según lo que necesites y lo que puedas sostener.

    Si después de esos minutos sientes que no es lo tuyo, no pasa nada. Una buena terapia depende en parte de que haya confianza, y eso solo se sabe hablando.

    Costo y quiénes pueden empezar

    La sesión individual cuesta $800 MXN. Atiendo adultos y adolescentes desde los 15 años; en el caso de las personas menores de edad siempre es necesaria la autorización de la madre, el padre o un tutor.

    Cómo elegir con quién empezar

    Algunas preguntas útiles, sin importar con quién termines trabajando. ¿Tiene formación clínica y puede mostrarte su cédula profesional? ¿Te explica cómo trabaja antes de pedirte que te comprometas? ¿Respeta el encuadre, es decir, horarios, privacidad y honorarios claros? ¿Sientes que te escucha, o que te da consejos genéricos? Y una más, quizá la más honesta: después de la primera conversación, ¿te dieron ganas de volver?

    Si quieres empezar, puedes agendar la entrevista gratuita de 15 minutos desde esta página o escribirme por WhatsApp.

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